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Rojas, Buenos Aires, Argentina
Escritora amateurs

3/27/2011

Muerte en el Chat.



Son las 22.30 hs, después de una cena frugal, comprada en le drug store de la esquina, me dispuse a sentarme en la PC a leer el correo. Después de lo sucedido con Sally solo me sentaba a leer el correo o a hacer algún proyecto, el chatear había pasado a ser nefasto para mí.

Una invitación a una pagina de citas que me había llegado, me llevo a ingresar al sitio, mas por curiosidad que otra cosa, así fue como la conocí, hacia de esto ya mas de tres meses.
De inmediato entablamos una amistad, que poco a poco se fue afianzando, ella me relataba de sus sueños y yo de los míos, el encontrarnos en el chat era una cita obligada para ambos, luego de un arduo día de trabajo. Era nuestro relax, nuestras charlas siempre giraban en torno de lo que habíamos echo durante el día y que esperábamos del futuro, éramos analistas de la situación mundial, políticos de distintos países, pero siempre al final de cada charla, lo nuestro hacia un tiempo que giraba en torno al se.xo.
Esa noche ella propuso un juego, era habitual que hiciéramos eso también, nos incentivaba el morbo.
La propuesta fue, que por medio de la cámara de la PC, ambos hiciésemos una especie de strip-tease, la idea me tentó, mucho mas porque hacia tiempo que venia soñando con verle el cuerpo que se notaba exuberante.
Acepte de buen grado la propuesta, comenzamos el juego de seducción.
En el mismo instante en que esto sucedía, detrás de la puerta de su apartamento, alguien agazapado en las sombras acechaba con otra intención, hacia tiempo que la seguía, se había obsesionado con ella, conocía cada movimiento, cada lugar que ocupaban los muebles dentro de su apartamento, porque haciéndose pasar por un técnico del cable, había podido ingresar a el y planear todo meticulosamente.
Ella estaba tan ensimismada en su papel, frente a la computadora que por la música no notó que alguien había traspasado la puerta sigilosamente e ingresado en el apartamento, yo la veía embelesado desnudarse, la luz tenue a su espalda la mostraba sensual y atrevida, estaba observando cuando la sangre se me heló en las venas.
Detrás de ella podía notar una figura alta, enfundada en ropa oscura que se le acercaba lentamente, comencé a gritarle pero ella no me oía, puesto que la música estaba fuerte y tampoco me veía ya que había expandido la cámara para que pudiera verla de cuerpo entero.

Lo que siguió a continuación fue la película de horror jamás presenciada por mis ojos, el sujeto se le acerco por detrás y con movimiento ágil, rodeo su cuello con una soga de nylon, la desesperación y el pánico se dibujo en su bello rostro, yo gritaba mientras ella se retorcía en espasmos por la falta de aire, luchaba en contra de su atacante pero la fuerza de él era superior, en cuestión de minutos, con la cara violácea por la falta de oxigeno ella dejo de luchar y el cuerpo se deslizo como un guiñapo en el suelo, de ser una mujer llena de vida paso a ser una muñeca desmadejada en el piso de la habitación.
Mis gritos de desesperación alertaron a los vecinos de mi apartamento que comenzaron a golpear alterados la puerta de este, aun petrificado por el horror presenciado, me levante como un autómata y me dirigí a abrir, la cara de consternación de mis vecinos, me volvió a la realidad y a borbotones comencé a decirles lo que había ocurrido.
A eso se le sumó la impotencia de que no tenia a quien avisar lo que había sucedido ya que ella se encontraba en otro país, y no había modo de avisar a la policía, un vecino tomo el teléfono y pidió con la policía local, ellos se encargarían de avisar al país y a la cuidad donde ella pertenecía.
La policía se presento en mi apartamento y confisco mi laptop, para enviarla con la prueba del crimen al país de Sally, tal vez eso ayudara a resolver su crimen.
Esa noche no puede dormir y por varias noches mas no lo hice, no toque una PC por largo tiempo y hoy después de varias semanas, me sentaba frente a una otra vez, pero esta vez solo para leer el correo y trabajar.
Cuando la encendí, el recuerdo de esa noche, volvió raudamente a mi cabeza y por primera vez mis ojos se llenaron de lágrimas, esas que todavía no había podido derramar.



Lisbeth.

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